Ron Sexmith
- ¿Cuándo nace tu afición por la música? ¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales?
- Yo creo que tenía unos cinco años, y en aquella época la colección de singles a 45 revoluciones de mi madre fue absolutamente definitiva. A mi madre le hacía gracia que me interesara por sus discos, que incluso fuera capaz de pincharlos en el tocadiscos, y para mi era fascinante descubrir todas aquellas canciones; era una especie de exploración maravillosa…
- ¿Qué discos eran aquellos?
- En realidad, cosas muy clásicas de Buddy Holly, Johnny Cash, muchos grupos de doo wop, que a mi madre le encantaban, los Beatles… también tenía muchos discos de country. Además, recuerdo que la radio era muy importante. En casa estaba todo el día puesta y la verdad es que ponían muy buena música. Para un niño como yo era realmente excitante escuchar a Dionne Warwick o el “Happy Together” de los Turtles… era una especie de mundo mágico enormemente atractivo.


- ¿Y cuándo empiezas a interesarte por la música como músico?
- Empecé a tocar a los catorce años; me encantaba el piano, pero claro, era bastante difícil tener un piano a mano, así que decidí que tendría que ser cantante. Empecé a tener algunos grupos en el colegio y en uno de esos grupos nadie sabía tocar la guitarra, así que tuve que aprender yo. Fue mi madre la que me compró mi primera guitarra.
- Por lo que veo, tus fans le debemos mucho a tu madre…
- Sí, la verdad es que fue muy importante, aunque para ser justo debo decir que también mi padre me apoyó mucho. A los diecisiete años decidí convertirme en algo así como un músico profesional. Ellos pensaban que no era muy realista eso de dedicarse a la música, pero nunca me pusieron obstáculos, sino todo lo contrario.
- A pesar de empezar muy joven, tardaste mucho en sacar tu primer disco…
- Sí, la verdad es que mis primeros tiempos en la música fueron un poco frustrantes. Lo que hacía no parecía interesarle a nadie, y eso era bastante duro. La verdad es que los ochenta fueron unos años difíciles para el tipo de música que hago. En aquella época todo era bastante superficial y, desde luego, no estaba de moda el tipo de canciones que yo hago… ahora la verdad es que me alegro de no haber grabado en aquella época, porque probablemente mis primeros discos tendrían un sonido que yo no podría soportar… (risas)
- Pero por fin fichaste por Interescope.
- Sí; primero firmé un contrato editorial y luego fiché por Interescope. Es gracioso, porque entonces me puse muy contento, claro; pensé algo así como “bueno, al fin los tiempos duros han quedado atrás…” no me daba cuenta de que en realidad el trabajo duro empezaba en ese momento (risas)
- Tu carrera ha sido muy gradual; al menos, la respuesta popular a cada uno de tus discos…
- Siempre he tenido un público no muy numeroso pero muy fiel, que es lo que me ha permitido seguir adelante. Pero es cierto lo que dices. Afortunadamente, he ido teniendo un poco más de repercusión con cada uno de los discos que he ido editando. Visto ahora, creo que es una buena manera de ir creciendo. Hay bandas que empiezan con un gran éxito y son tragadas por ese mismo éxito. Yo he ido muy poco a poco, lo que me ha permitido tener una base sólida. En mi caso, nunca he estado demasiado pendiente del éxito o las posibilidades comerciales. Desde hace muchos años, es difícil que la radio programe canciones como las mías. Sin embargo, ahora sí estoy sonando en algunas emisoras, e incluso he tenido un Top 5 en Canadá.
- En cualquier caso, no parece que haya razones sólidas para que este último disco funcione mejor que cualquiera de los anteriores, que, en mi opinión, son seguramente igual de buenos…
- Estoy de acuerdo; creo que en todos mis discos hay canciones que podrían haber sido éxitos, pero eso en realidad escapa a mi trabajo. Por qué una canción se convierte en un
éxito y por qué otra no es algo que depende de muchos factores en los que yo, como compositor, no entro.
- Un personaje importante en tu carrera ha sido Elvis Costello, que habló muy bien de tu música, ¿es una de tus influencias?
- Desde luego, Elvis es parte de la razón por la que sobrevivo como músico; él habló muy bien de mis primeros discos, y luego he hecho algunos conciertos con él… la verdad es que no sé si le han gustado el resto de mis discos, pero al menos los primeros sí sé que le gustaban, porque lo dijo públicamente (risas)
En cuanto a su influencia, seguro que sí. Cuando surgió la “new wave” yo estaba embobado con los discos de los Beatles, los Kinks, los Who… la verdad es que no necesitaba más, y pensaba que no podía haber música mejor que aquella. La new wave me demostró que se podía hacer algo parecido a eso veinte años después. Costello, Squeeze, los Clash y muchos otros me abrieron las orejas como aficionado a la música y como músico.
- Algo que me llama la atención es que has trabajado con diversos productores, y, sin embargo, en todos tus discos predomina tu propio sonido, una personalidad muy definida…
- Creo que eso se debe a lo que hablábamos antes. Cuando firmé mi primer contrato discográfico tenía ya treinta años, así que estaba ya bastante desarrollado como músico; tenía mi propio estilo, y eso es algo que también mis productores han sabido respetar.

- ¿Qué buscas entonces al elegir a uno u otro productor?
- Me gusta trabajar con gente que tenga una visión amplia de la música, y cuyo trabajo con otros artistas admire. Creo que es muy importante que el productor respete la música con la que trabaje, algo que no siempre sucede. Hay veces que una canción es devorada por la producción, y eso es justamente lo contrario a lo que yo busco. Cuando trabajé con Mitchel Froom yo pensaba que mis guitarras no daban la talla, que él querría buscar algún músico de sesión… sin embargo me dijo que no, que mis guitarras le gustaban, y que es mucho más importante que tu música tenga un sonido propio, una personalidad más o menos definida, que el hecho de que esté perfectamente interpretada desde el punto de vista técnico. Eso me dio mucha confianza.
- Las letras son otra faceta a la que das mucha importancia; me llama la atención que a veces las letras son bastante profundas y serias aunque la canción pueda parecer más desenfadada…
- Las letras constituyen la parte más dura del trabajo para mí, pero creo que puedo hacer algo decente si me esfuerzo, así que prefiero hacerlo. Sí me parece importante que sean más o menos consistentes, que no sean excesivamente triviales. Las letras surgen de forma muy diferente. Por ejemplo, “Not about to loose”, una canción de mi último álbum, empezó porque se me ocurrió esa frase y esa melodía. Solamente tenía eso, pero sabía que de ahí tenía que salir una canción. Tenía el estribillo que es otra de las cosas que más me cuestan y una frase que me parecía buena, así que no paré hasta que di con la canción entera.
- Aunque no está confirmado, es posible que te veamos por aquí en abril o mayo, ¿cómo son tus directos?
- Bueno, hay dos formatos. Uno es yo solo, con una guitarra y un piano. Son conciertos más intimistas, pero muy intensos. Me gustan. También toco con banda: guitarra de doce y de seis cuerdas, bajo, batería, cello… es una banda muy versátil y creo que muy eficaz. Cuando vayamos a España será con esta banda, y espero que os guste lo que haremos.
- ¿Haces versiones?
- Sí, me encanta hacer versiones, aunque como tengo ya un repertorio propio muy amplio que me cuesta mucho seleccionar, ahora hago menos versiones; pero bueno, siempre caen una o dos. En los conciertos acústicos sí suelo hacer más versiones. Se presta más a ello. Suelo hacer “Bankrobber” de los Clash, “Promised land” de Springsteen, canciones de Dylan, de Ray Davies… depende del momento, pero cambio constantemente las versiones.

- Aparte de los clásicos, alguno de los cuales acabas de citar, ¿qué otra podría ser una gran influencia que quizá la gente no conozca tanto?
- Sin duda, Gordon Lightfoot, un músico canadiense que es muy importante para mí. Siempre que tengo problemas o que estoy bajo de ánimo me pongo los discos de Gordon Lightfoot. También los llevo cuando salgo de gira. Es como llevarme conmigo algo de casa.